lunes, 7 de marzo de 2011

Alimentación consciente



Uno de los temas que más me ha preocupado durante los últimos años, ha sido la alimentación. Saber lo que comemos y cómo esto influye en nuestro interior, más allá de la belleza exterior.

Me fastidiaba mucho el dolor de estómago después de cada comida. Incluso cantidades muy pequeñas de ciertos alimentos me dejaban fatigada y aletargada por horas.
Mi propio estómago, como una consciencia idependiente se negaba a digerir cierto tipo de menús (comida basura)y no entendía el concepto interior de esto.

Los alimentos guardan su propia consciencia. Tienen un esencia que se de-codifica una vez dentro de tu cuerpo. Nuestro éstómago entiende el lenguaje de la naturaleza en estado puro y así lo procesa. Pero no entiende tan bien, el mensaje de los alimentos excesivamente manipulados por el hombre. Tras la observación de este proceso en mi misma, entendí que los alimentos preparados hablaban chino y mi estómago español. No se entendían porque tras el manipulado, refinado, frito, homogeneizado, pasteurizado, hervido, congelado y re-calentado, el alimento había perdido su esencia. Ya no era quién decía ser, se había vuelto un extraño, un extrangero y ya no tenía su código alimenticio puro.
Así me lo hacía entender mi sistema digestivo, rechazándolo, almacenándolo por ahí y por aquí, sin mis células saber qué hacer con "eso" (pseudo-trigo, pseudo-patatas, pseudo-proteínas y pseudo-que sé yo¡¡¡¡)
Así que dejé de mirar para otro lado y decidí meditar con la consciencia de mi estómago para que me guiara. Para que me llevara a la salud, costase lo que costase. Y así fue...me guió y hallé mis respuestas.
Para muchas personas es extraño meditar con sus propios órganos, pero yo me siento como si Dios hablase conmigo. Dejé que las células de mi estómago me transmitieran aquello que sucedía.
Me visualicé como en un comité de empresa: estábamos todos reunidos en una gran sala con forma de estómago, y miles de células gritando todas a la vez. Al principio no entendía nada, solo oía murmullos. Pero poco a poco entendí.Unas se quejaban de la falta de respeto que había tenido con ellas, otras estaban felices de que ¡¡¡por fín la jefa había venido a visitarles!! (me hicieron sentir desconsidera, prepotente, ignorante ufff) Pero cuando sentí la calma y se hizo el silencio en la sala, poco a poco fueron llegando los mensajes. Me fueron mostrando imágenes que me hacían entender el sobre-esfuerzo al que había sometido mi cuerpo, la falta de amor al ingerir alimentos que para mí eran tóxicos.
Fue increíble la sensación de calma y paz que sentí tras mi reunión con las células que habitan mi sistema digestivo. Y me sentí...como si dios también me hubiera escuchado a mí. Me sentí como si yo fuera la célula de un ser mucho más grande que yo, viviendo en un órgano llamado Tierra, que cumple una función específica en un ser llamado Galaxia.
Mi propio micro-cosmos me estaba pidiendo ayuda a gritos y su manera de gritar era dolorosa, pues su queja era también dolorosa: - ¡¡¡Por favor deja de envenenarnos!!! Pues la comida que tomas está llena de aditivos, conservantes, colorantes etc... y no sabemos qué hacer con esos residuos, no sabemos como metabolizarlos.

Y así fue como vi en mi reunión el simil de la tierra, y montañas de basura sin reciclar y cómo iban filtrándose los líquidos a través de las arterías de la tierra, como llegaban a los acuíferos y así en un largo y lento proceso que terminaba en mi propio estómago. Increíble¡¡¡
Les pedí perdón a mis células por el daño cometido. Les prometí, que siempre que fuera evitable escogería los mejores y más naturales alimentos para ellos. Les di las gracias y me respondieron que ahora que sabían que yo estaba allí, responderían con la mejor energía, que me regalarían su mejor luz. Les había aliviado mucho trabajo "tonto" y ahora que tenían más tiempo, que ya no harían "horas extras" me ayudarán con otros órganos del cuerpo.
Por último les comenté que a veces, por los viajes, en alguna ocasión comería "basurilla". Algunos fruncieron el ceño, otros se encojieron de hombros y me dijeron que bueno...que por una vez pase.


Fue una preciosa meditación y un largo proceso de limpieza interior, pero que ha merecido mucho la pena. Y su palabra se ha cumplido...fuera dolores, fuera malas digestiones, fuera fatiga, fuera quilos de residuos, ENERGÍA A TOPE¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

Un abrazo de amor y luz¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

PD: Creo que me ha afectado, más de lo que yo creía, esa magnífica serie de dibujos animados: ÉRASE UNA VEZ...EL CUERPO HUMANO. Dibujos "didácticos". Antes lo eran, ahora no lo sé.